sábado, 26 de noviembre de 2011

Cada segundo... te extingues más.

Un día regresaste, pero no eras tú. Un día me hablaste, pero no supe reconocerte.


Vivía aferrado a la estúpida idea de que todo tenía una explicación, obviamente (y para no variar) me equivocaba. "Volviste" a mi vida cuando menos te esperaba, cuando más te necesitaba y cuándo más débil me encontraba. Desde que me saludaste por primera ocasión supe que ya no eras tú, habías perdido tu dulzura, tus fuerzas para salir adelante con los demás, te habías rendido ante los pies de unos tiranos que se hacen llamar "Padres". Poco a poco fui entendiendo que aquella chica que había conocido haría unos nueve meses había desaparecido, dando lugar al nacimiento de otro "ser" (si así se puede llamar) completamente descorazonado, dolido en orgullo y pecando de autoestima.


Hoy toca una despedida, y no debería engañarme a mí mismo más, ya que aún conservo esperanzas que esto no sea un "Adiós" sino un "Hasta luego", sin embargo, ya es hora de centrarme en lo verdaderamente importante, en la gente que me quiere: Mis amigos, mi familia y... ¿Por qué no decirlo? Quizás alguna que otra persona que me acompañe en la vida de forma sentimental; Es tiempo de entregarme como solo yo sé y empezar a concienciarme que la persona de la cual estoy enamorado después de tanto tiempo ha muerto en un trágico accidente en una operación de lobotomía.


"Normalmente pierde el que quiere más al igual que en una mesa de blackjack". -Melendi. Barbie de extrarradio. Y como en todo juego de azar... si no arriesgas, no ganas, quererte me hace mejor que tú.


¡Ah! Por cierto, piensa en lo siguiente:

Nicolás Correa
''El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser gilipollas delante de un gilipollas que aparenta ser inteligente''

No hay comentarios:

Publicar un comentario