martes, 4 de octubre de 2011

Lluvia en la medianoche.

Finalmente, aquello que tanto ansiaba que pasara pasó. El cielo se tiñó de negro, se asoció a mi causa y mi tristeza y su furia se hicieron una, cubriendo las calles de lágrimas y dolor a su paso.


Y es que disfruto la libertad que me aportan las gotas de lluvia cayendo y resbalando por y sobre mi piel, una libertad que jamás nadie me ha hecho sentir, es más, dichas gotas hacen que finalmente no me sienta solo.


Que nieve, llueva y truene, pues estamos de luto, vestiremos nuestros corazones de negro y saldremos a pasear bajo la tempestad, el amor ha muerto, y con él, tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario