Finalmente, aquello que tanto ansiaba que pasara pasó. El cielo se tiñó de negro, se asoció a mi causa y mi tristeza y su furia se hicieron una, cubriendo las calles de lágrimas y dolor a su paso.
Y es que disfruto la libertad que me aportan las gotas de lluvia cayendo y resbalando por y sobre mi piel, una libertad que jamás nadie me ha hecho sentir, es más, dichas gotas hacen que finalmente no me sienta solo.
Que nieve, llueva y truene, pues estamos de luto, vestiremos nuestros corazones de negro y saldremos a pasear bajo la tempestad, el amor ha muerto, y con él, tú.
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