El sol se alzaba todopoderoso por encima de la última de las cuatro torres vigías que rodeaban, y a su vez trazaban, la muralla de la ciudad de Goldain, la cede religiosa y bélica a su vez del reino de Argang. Sus calles se veían plagadas de artesanos y vendedores ambulantes de todo tipo de víveres, los obreros por su parte recogían sus herramientas tras un duro día de trabajo, era ya hora de volver a casa. Goldain, también conocida como la Ciudad Real, albergaba la mayor cantidad de población noble de todo el reino (de ahí su nombre), era de esperar en una ciudad de este tipo que su arquitectura fuese rica en grandes edificios construidos de roca maciza, plazas, monumentos y catedrales, sin embargo, lo que más importancia daba a esta gran metrópolis era su castillo. En él residía el segundo hijo del rey James, el principe Arsus...viernes, 21 de enero de 2011
Historias inconclusas.
El sol se alzaba todopoderoso por encima de la última de las cuatro torres vigías que rodeaban, y a su vez trazaban, la muralla de la ciudad de Goldain, la cede religiosa y bélica a su vez del reino de Argang. Sus calles se veían plagadas de artesanos y vendedores ambulantes de todo tipo de víveres, los obreros por su parte recogían sus herramientas tras un duro día de trabajo, era ya hora de volver a casa. Goldain, también conocida como la Ciudad Real, albergaba la mayor cantidad de población noble de todo el reino (de ahí su nombre), era de esperar en una ciudad de este tipo que su arquitectura fuese rica en grandes edificios construidos de roca maciza, plazas, monumentos y catedrales, sin embargo, lo que más importancia daba a esta gran metrópolis era su castillo. En él residía el segundo hijo del rey James, el principe Arsus...
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