jueves, 16 de diciembre de 2010

El eterno sueño del durmiente.


Llora conmigo hasta que el cielo sea cielo... Y si, es eso lo que queda.
Las líneas de cualquier escritor se ven afectadas por sus sentimientos, esta vez quizás lo mejor que pueda escribir sea nada. Y resulta curioso, el vacío es precisamente la ausencia de algo,o la presencia de nada, pero a la vez en este texto estará todo. 

Son 23 años de espera, una vida, por así decirlo. Cuando menos lo esperas apareces y ¡Plaf! Todo se vuelve mágico por momentos. Allí estaban ellos, tomándose una cerveza antes de que se “enfriara”, no sabían el por venir que les aguardaba a la vuelta de la esquina. Sus miradas se cruzaron y se dijeron todo y nada a la vez, sabían que de allí saldría algo, sin saber el qué aceleraron y nunca pisaron los frenos.

Lo que parecía imposible se volvió claramente realista, un beso, un abrazo, hasta la unión de sus cuerpos. No solo ganaron cariño, ganaron una “familia secundaria”, por así decirlo. Sin embargo, las cosas mágicas parecen ser fugases, y como van, vienen.

Quizás aquello de “dame la mano amigo, dime donde vas que voy contigo” esta vez no funcionara, por propia experiencia, los miedos se apropiaron de su cuerpo pero esa magia tan fugaz pareció invadir en mayor proporción el ente del enamorado. Cogió su mano, no dudó, a pesar de sentir una próxima y ya repetida tormenta. Supuso que esta vez no sería así, parece extraño que un ser tan racional y lógico deje llevar su futuro por un diminuto músculo del tamaño de la palma de una mano. Crato error.

Ahora es tarde, no hay más que hacer, se burlaron, jugaron y se apoderaron de tu ser como quisieron, ya no hay vuelta atrás. En el futuro solo verás muerte, verás nubes negras y miles de posibilidades que descartarás al momento de recordar lo que el motor de la sangre de tu cuerpo te pidió. ¡Desaparece ya! Te dirá una voz por dentro, y otras tantas voces de tus amigos te dirán “Tranquilo,  todo saldrá bien, estamos contigo”, pero sabes que no, que estás metido en un pozo sin fin, donde las únicas personas que abren esa tapa que se alza en la parte superior son las que quieren darte esperanzas, las cuales les das la mano para salir y sonríen, dándote un empujón para que la caída haga el ruido más estruendoso posible, eso les hace gracia, al parecer. Eso es la vida, un sin fin de desiluciones. 

Ya nadie piensa en el amor, nadie vive por el amor. Pero el amor es firme, es permanente, abre tapas de pozos, te saca, te zarandea y te hace la persona más feliz del mundo a su forma, es magia, y por lo tanto... fugaz, pero a la vez eterno en nuestro interior.

¿Sabes como se crearon las constelaciones? No lo se, no me importa, pero si tu me lo cuentas será el dato más interesante del mundo. Desde el más mínimo chiste sobre “cerdo agridulce” hasta la eternidad de tu sonrisa, así le amarás.

-Odio la navidad.
-Junto a mi verás que no.

Y así fue...  Junto a ti no fue, fue en soledad.
Otro cigarrillo, otro abrazo de mi amigo, nada cambiará nada, vacío, vacío y soledad.

Todo vuelve a empezar... 

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