sábado, 15 de enero de 2011

Repaso de mis pasos.

Me desperté con el sol dándome en la cara tras un día catastrófico. El ser humano parece tener un límite de sufrimiento, dicen que no hay mal que mil años dure ni cuerpo que lo resista,  parece ser este el caso.


Y hoy descubrí que soy lo que he recorrido, cada paso dado, cada actitud, cada experiencia, cada lágrima o sonrisa mostrada en mi rostro. Por consecuente, me dí cuenta lo mucho que he pasado y lo que valgo, lo que tengo y me gustaría tener.

De repente recordé por qué estaba aquí, a tantos kilómetros de mi tierra natal. Recordé también el esfuerzo de mis padres, abandonar a toda su familia para dar un futuro a sus hijos en un lugar tan lejano; Y sé que esto no es lo que quieren para mí, no estoy aquí para venirme abajo por lobas disfrazadas de corderos. ¡No, no!


Hoy sé lo que quiero y necesito, sé lo que me hace falta y lo que no. Me hacéis falta vosotros, mis amigos, mi familia, mis estudios y futuro, me hace falta mejorar como persona y seguir aprendiendo de mis errores y los de los demás. 


Sin embargo, no me arrepiento de nada en mi vida, cada paso que he dado me ha llevado a ser así de fuerte como persona, a intentar cumplir con los míos y a ser fiel a mi corazón ante todo.


Mañana será otro día, un día repleto de nuevas emociones y experiencias que me ayudarán a identificar a la gente con más facilidad y a no llevarme puñaladas traperas por confiar tan ciegamente. Seguro que por ahí fuera hay alguien como yo, que sepa entregar su alma y su corazón sin engaños, y lo que es mejor, que sepa valorar todo lo que puedo darle.


Al fin el durmiente se ha despertado, a los golpes y con vasos de agua fría en la cara, pero... quizás esta vez tenga que ser un poco maquiavélico y saber agradecerlo.

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