Y hoy descubrí que soy lo que he recorrido, cada paso dado, cada actitud, cada experiencia, cada lágrima o sonrisa mostrada en mi rostro. Por consecuente, me dí cuenta lo mucho que he pasado y lo que valgo, lo que tengo y me gustaría tener.
De repente recordé por qué estaba aquí, a tantos kilómetros de mi tierra natal. Recordé también el esfuerzo de mis padres, abandonar a toda su familia para dar un futuro a sus hijos en un lugar tan lejano; Y sé que esto no es lo que quieren para mí, no estoy aquí para venirme abajo por lobas disfrazadas de corderos. ¡No, no! Hoy sé lo que quiero y necesito, sé lo que me hace falta y lo que no. Me hacéis falta vosotros, mis amigos, mi familia, mis estudios y futuro, me hace falta mejorar como persona y seguir aprendiendo de mis errores y los de los demás.
Sin embargo, no me arrepiento de nada en mi vida, cada paso que he dado me ha llevado a ser así de fuerte como persona, a intentar cumplir con los míos y a ser fiel a mi corazón ante todo.
Mañana será otro día, un día repleto de nuevas emociones y experiencias que me ayudarán a identificar a la gente con más facilidad y a no llevarme puñaladas traperas por confiar tan ciegamente. Seguro que por ahí fuera hay alguien como yo, que sepa entregar su alma y su corazón sin engaños, y lo que es mejor, que sepa valorar todo lo que puedo darle.
Al fin el durmiente se ha despertado, a los golpes y con vasos de agua fría en la cara, pero... quizás esta vez tenga que ser un poco maquiavélico y saber agradecerlo.
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