Noche del 23 al 24 de junio... solsticio de verano o mas conocido como noche de San Juan..
Allí estaba yo, ansioso, entusiasmado esperando ese momento. La noche prometía algo más que cualquier otra, o eso creí.
Siempre pensé que uno vale por lo que los demás lo valoran, de ser así, una persona que yo se no valdría nada, dicen que no hay mal que por bien no venga ¿No?. Pues bien... la soledad parece inspirar amor por uno mismo.
Sobra dar las gracias a ellos, a los compañeros de batallas, codo con codo dándolo todo por hacer cada día un poco mejor que el anterior, me quito el sombrero ante semejantes :).
Volviendo a la hoguera... Su fuego parece tener ese poder purificador del que viene la festividad, sin embargo, uno echa de menos ciertas compañias en esos momentos. Estar frente al fuego el día de San Juan, sentarse uno frente al otro abrasados en un acto de arropar a tu pareja, sentirse querido, acompañado y ser obsequiado u obsequiar el primer "Te quiero" del verano es quizás un sueño (bastante absurdo, por cierto) a cumplir para mi. Ya es hora de pasar página y demostrar a otra persona (alguien que realmente me merezca) lo que soy capaz de dar por quien consigue apropiarse de mi corazón.
"Nuevo verano, nueva vida" Si tuviese que esperar hasta el verano...
No hay comentarios:
Publicar un comentario