lunes, 3 de enero de 2011

Frío.

Era una noche fría y lluviosa. El día no había sido muy bueno y él ya estaba en sus últimas, sus últimos tragos de saliva, sus últimos tabacos y aunque el hambre asaltaba el estomago del joven, este no tenía ganas de preparar nada de cenar, prefirió que su estomago consumiera lo poco que le quedaba de cuerpo, enflaquecíendolo aún más.

-Ya no hay nada que hacer, se dijo a sí mismo cerca de las tres de la madrugada.

Realmente sabía que lo único que podía hacer es dejarse llevar por la marea, esperando que algún día topara con otra isla, abundante en proviciones y gente de corazón. Pero esa no era tampoco una solución adecuada, ya que en aquella isla ya tenía a sus seres más queridos, hubiese sido una desición muy egoísta por su parte.

Pensándolo bien, tenía allí casi todo lo que necesitaba para sobrevivir, pero le faltaba un "algo", ese "algo" que le hacía sentir tan completo no hacía mucho tiempo atrás. Nunca quiso renunciar a volver a encontrarlo, pues en algún sitio de la isla estaría, o eso pensó. La gente que le rodeaba empezó a preocuparse por él, intentaron hacerle saber, pensar y sentir que su gran tesoro no le hacía falta para seguir con su vida con normalidad, pero él estaba seguro de lo contrario.

Tuvo que tomar desiciones duras, dejar de buscarlo quizás fue la peor, la más difícil de llevar, pero salió adelante con el tiempo. Aún hoy se siente incompleto, pero continua teniendo fe en que su bien más preciado algún día aparecerá, sin que el lo busque, debajo de una piedra, escondido en el fondo del mar, encima de una palmera o enterrado bajo la arena. Quien sabe como acabará la historia, todo depende del destino, depende del tiempo y de nunca perder el amor hacia ese "algo" que tanto necesita. Aún así, comprendió que cuando algo es verdadero, perdurará en el tiempo, y aunque él no vuelva a buscarlo o a nombrarlo más a lo largo de los días, siempre tendrá un hueco en su corazón por si aparece, pues le debe muchos momentos de felicidad.

Y así acaba otro capítulo de mi vida, optando por esconder mis sentimientos, y esperando firmemente ser correspondido en algún futuro, si me valora y me quiere, me lo hará saber. 

¿Lo harás? Serás correspondida. Mi corazón es tuyo, y lo seguirá siendo.


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