Camisa de botones fajada en sus vaqueros,
cabeza alta,
peinado informal aunque moderno y gafas de sol,
luciendo su nueva vida,
caminando sin rumbo pellizcando aquí y allí dependiendo lo que apetezca.
Ya no hay riesgos, su corazón ha quedado cerrado a cal y canto. Ha pasado de albañil a ser el arquitecto de su vida.

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