jueves, 27 de enero de 2011

Brujita de la suerte.

¡Ay que dolor!. Por una vez en mi vida puedo estar feliz de que me duela algo que no sea el corazón. Al fin he dado el primer paso, el paso que requería tanto tiempo y dependía mucho también de la suerte, ese que encamina mi vida a un futuro mejor.

¡Ay que dolor! ¡Cómo me duele la espalda!.

¿Cómo era aquello de las pequeñas metas para lograr otras más grandes? ¡Ah, si! Paso a paso, despacito y con buena letra: analizando cuales eran las prioridades y ejecutándolas lo más rápido y efectivamente posible, ahora que tengo esto.. ¿Cuál será la siguiente decisión? Creo que está claro.

Desde luego, que bien sienta un día de trabajo, y cuánto gratifica.

Por cierto, gracias por la brujita de la fortuna, parece que empieza a surtir efecto, pero dime, ¿Hará ese personajillo montado en escoba que consiga TODO lo que QUIERO y NECESITO?

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