sábado, 1 de enero de 2011

Año nuevo, vida nueva.

Llegó la cena tan esperada, depilación completa, camisa de vestir y corbata en pescuezo. Unos suculentos sorrentinos me esperaban en casa de la familia, y el cariño de los míos completó la noche. 


¡Pang! 1... ¡Pang! 2... ¡Pang! 3... ¡Pang! 4... ¡Pang! 5... ¡Pang! 6... ¡Pang! 7... ¡Pang! 8... ¡Pang! 9... ¡Pang! 10... ¡Pang! 11... ¡Pang! 12... Y tras las doce campanadas sin compañía de las típicas uvas el momento se volvió tan emotivo que no pude resistir, el mundo se vino abajo, rompí a llorar en brazos de mi familia. Un abrazo sentimental con mi padre, y las palabras de apoyo: "Este es tu año, hijo, este es tu año, estoy aquí para lo que necesites". Limpié las lágrimas que abundaban en mi cara, y salí al balcón, busque la estrella polar suponiendo que en alguna parte estarías mirándola.


- Feliz año nuevo mi amor, te quiero.


Pocos minutos después salí al esperado encuentro con ella: con su amiga, y mi amiga desde hace un tiempo. 


- ¡No! Hoy no, hoy no existen ellos dos, hoy estamos tu y yo, y una noche por delante con los nuestros y lo pasaremos bien, hoy no, hoy no soy su novio, soy su ex novio. Al fin lo entendió.


La noche transcurrió a pedir de boca y todo el mundo lo pasó genial, una buena forma de empezar el año, un año repleto de felicidad, prosperidad y amistad.


Desde aquí desearos un muy feliz año nuevo a todos los que me leen y me apoyan, en especial a mis amigos y familia: Rubén, Iván, Fede, Josué, Gretchen, familia, lo sois todo para mí. Y con respecto a ti, te deseo lo mejor del mundo, sabes que aquí estoy, firmemente esperándote, en esta nueva etapa de mi, nuestra, tu vida.


Gracias en especial a mi amiga Gretchen, por cuidar de mí, saber tranquilizarme y  hacer que vea las cosas más de corazón, cuando pensé que ya lo había perdido.


Y un propósito para el año nuevo, como el viejo dijo: "Hijo, en lo que sea, pero el mejor".

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