sábado, 18 de diciembre de 2010

Aqui estoy, tómame.

Da miedo la posibilidad de no poder describir esto con solo unas meras palabras, hace falta más que eso. El anciado momento llegó, pero aun no sabes si estás soñando, ¡Pellízco!, ya no quieres permanecer en la duda de si esto es real o no, la felicidad no está en los sueños, la felicidad está en lo real, en lo vivible, en lo palpable y sensible. ¡No vivas en la ignorancia! ¡Exige una pizca de realidad! Te hará bien. Creeme.

Despertarás y todas tus dudas se disiparán, para bien o para mal, nunca se sabe. Desearás con toda la fuerza de tu corazón que todo se solucione, sabrás que la desición es la correcta, te lo demostrarán, lo demostrarás...




Se que te gusta pisar en suelo firme, ambos lo sabemos, además lo necesitas, te da fuerzas para seguir luchando día a día, si es así, mejorarás como pareja, como persona, como amigo y lo que es más importante, no solo serás feliz, sino que también contagiarás esa felicidad a los que te rodean.




Sabes de lo que eres capaz, lo que te pide no es sino una minúscula parte de tu ser, podrás dárselo y te sentirás bien de hacerlo, pero... ¿Estará realmente preparada para recibirlo? ¿Sabrá valorarlo? Solo sus actitudes te edificarán ese suelo duro por el que tanto ancías pisar, confía, fiate, no te volverán a empujar hacia la nada, te quiere, te valora y te necesita.


Y si por lo que fuese aun te sientes confuso, aún te hace daño a sabiendas... ¡Mala suerte! ¡Mira la parte buena! Sabrás decir que has amado sin contemplaciones,  habrás podido decir que otorgaste un amor sano y fructífero que, por desgracia, no lo ha sabido rescatar...


Aquí estás, tienes las manos tendidas, ella decidirá si tomarlas o no, sabes, puedes, quieres...

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